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Lucha contra la corrupción3 tecnologías que hay que implementar

Hay países en el norte de Europa que ya han puesto fecha de caducidad al dinero “que llevamos en el bolsillo”, apuestan por el gobierno digital y van a utilizar pagos electrónicos para cualquier transacción. Al margen de un titular en la prensa, es una gran iniciativa para acabar con las “transacciones dudosas”. Si todo el dinero que se mueve está registrado es más fácil auditar.

Para combatir la corrupción hace falta mucho más que eso y se puede abordar el problema desde un punto de vista filosófico (la naturaleza del ser humano), desde un punto de vista jurídico (más rapidez y mayores penas) e incluso político, pero vamos a ver qué nuevas tecnologías podrían ayudar a reducir la tentación de corruptibles y por consiguiente los casos de corrupción en el gobierno.

Blockchainla cadena de bloques para auditar transacciones

Si pensamos en un futuro en el que toda nuestra relación con el gobierno y administraciones públicas, interacción con empresas privadas, contratación de servicios y en general cualquier intercambio que se justifique con “dinero” fuera registrada de forma pública e inmutable para siempre. ¿Puede blockchain frenar la corrupcion? Seguro habría muchas menos oportunidades para realizar transacciones “fuera del sistema”. Por contra, expondríamos todos nuestros datos a todo el mundo y somos muy celosos de nuestra privacidad.

La red Alastria, oportunidad o "apropiación"

La red Alastria es (o será) la primera red blockchain pública permisionada (o controlada) por importantes entidades, instituciones y gobiernos. Es una experiencia española pionera para generalizar las transacciones online. Sería una herramienta que permitiría implantar este registro digital y si confiamos en los gestores, que serían los garantes de acceso a nuestra información, aportaría la capa de privacidad necesaria para ese registro global.

¿El ciudadano está preparado para esto?

Usamos día a día nuestra tarjeta de crédito para intercambiar productos y servicios por dinero. Lo único que cambia es que ese registro no pertenecería a una entidad (bancaria) sino a varias y habría una “vista pública” de dichas transacciones que podrían ser consultadas y otra privada que exigiría de la intervención de un juez, por ejemplo, para relacionarla con un individuo concreto en cualquier parte del mundo.

Open Data, Big Data análisis automatizado de grandes bases de datos

Una vez registradas todas nuestras interacciones, es necesario que dicha información pueda ser accesible, revisada y analizada. Iniciativas como Open Data y las leyes de transparencia en la administración pública son un primer paso. Una buena idea que se transforma en la práctica en algo casi inservible. No hay estándares, no hay leyes claras, ni supervisión de los datos.

Simplificando, el Big Data son los algoritmos que permiten procesar grandes volúmenes de datos heterogéneos en un tiempo breve (de poco o nada serviría poder detectar transacciones sospechosas si se tardan 10 años en hacerlo) Con datos accesibles, estos sistemas pueden revisar grandes bases de datos, interconectarlos y ofrecer una respuesta de un conjunto significativamente menor sobre los que realizar los análisis.

¿Quién lo puede usar?

Periodistas e inspectores de diversos organismos hacen ese análisis en sus investigaciones y pueden encontrar indicios y pruebas de hechos fraudulentos. Ahorraría tiempo, esfuerzo y dinero si de una investigación pudieran hallarse, por ejemplo, 200 casos “similares” y si podemos ordenarlos por supuesta cantidad defraudada, por ejemplo.

Inteligencia artificialentrenando “inspectores” de datos

Entrenamos redes neuronales para detectar objetos reconocibles en imágenes y sistemas expertos para automatizar la toma de decisiones. ¿Por qué no entrenar estos sistemas para detectar la corrupción?

Al margen de la voluntad política necesaria, el principal problema es que no hay "datos de entrada" normalizados. Una red neuronal necesita entrenamiento y "enseñarle" sobre un gran volumen de datos estandarizados para que luego pueda funcionar con cierta precisión.

Sería una última fase que permitiría adelantarse a los movimientos de posibles practicas corruptas y detectar patrones que pueden pasar desapercibidos a primera vista.

Los riesgos el gran hermano, la ciberseguridad…

Seguro que has pensado ya en esto. La privacidad, mi derecho a la “intimidad” al descubierto. De nuevo creo que la tecnología nos puede ayudar pero la piedra angular deben ser las leyes que definen nuestros derechos y también nuestras obligaciones.

Una última reflexión: ¿Y si la solución fuera cambiar un sistema capitalista (basado en el dinero) por un sistema basado en “méritos”?

Esto queda para los futuros 20 - 30 años, de momento desde ARANOVA ofrecemos emisión pública en streaming y grabaciones de plenos y comisiones de gobiernos con transcripción a texto basada en sistemas expertos, pero seguimos formándonos en las tecnologías de futuro: blockchain, tensorflow (redes neuronales), Apache hadoop...

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Pablo Sánchez, CEO - socio fundador

Formación y pasión por la electrónica (Ingeniería Técnica Industrial) aunque laboralmente empecé en el mundo broadcast y audiovisual con las ediciones no lineales, hace ya más de 20 años para acabar en el desarrollo de soluciones software de escritorio, luego web y ahora ya en la nube.

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